Castigo moral: el rescate a Chipre



Como se ha comentado en el post anterior, Chipe es una economía sumamente pequeña (una isla) que forma parte de la Unión Europea, que en términos generales, se caracteriza por una baja fiscalización (paraíso fiscal), y lo que se presume, por el lavado de dinero de grandes fortunas rusas (para más detalle sobre la economía de Chipre, véase el post anterior).

Pues los bancos se mantendrán cerrados de momento, hasta el jueves, y en principio, se esta negociando los umbrales y cuantías con la UE del impuesto sobre los depósitos de los ahorradores (nacionales y extranjeros).

De momento, las implicaciones de este nuevo impuesto sobre los depósitos de los ahorradores, supone algunas cuestiones muy importantes:

1. Esta tasa es un castigo moral, impuesto por la UE, por mala gestión y despilfarro, tanto de la administración pública, como de la banca.

2. Es un experimento económico, que se puede intentar con una economía (socio) muy pequeña, tan pequeña, que los efectos negativos derivados de esta acción, serían menores en caso de aplicarlo a una grande economía como lo es España.

3. A día de hoy, los ahorradores en Chipre, ya han asumido que les van a pagar dicho impuesto; su incertidumbre es cuanto les costará.

4. Todos los servicios bancarios se encuentran congelados, los cajeros se han quedado sin efectivo, y los saldos en las cuentas ya tienen calculado el primer impuesto.

5. Lo más preocupante, en caso de que el experimento se considere un éxito económico, que la medida se vuelva común en otros países, yo al menos, si puedo imaginar su aplicación en España y México... lo que nos lleva a la siguiente reflexión:

¿Porqué deben de ser los ahorradores los que paguen directamente el rescate bancario o la quiebra de los Estados?

¿Así se premia la mala gestión del sistema bancario de un país, así como, la corrupción en la administración pública y de los políticos?

Esta más claro que el agua, que el Estado debe de limitar por ley, la administración pública y los servicios financieros, tanto de los mercados como de la banca (cómo estaban regulados ya en décadas pasadas).

No puede ser posible, que se herede un ayuntamiento o un estado con déficit, y se venga arrastrando hasta la quiebra del mismo, pasados años, y que no haya responsables políticos penalizados, sin topes, ni límites.

Al final, todos sabemos que los que pagan son los de abajo, pero no se debe de premiar la ineficiencia, que los de arriba (políticos y banqueros) se queden impunes de sus "actos inmorales" y que todavía les paguemos de nuestros bolsillos para que al final de todo, hasta se lleven una ganancia producto de sus actos.

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