La migración en Europa

Europa se caracteriza por tener un alto nivel de población envejecida, con pocos nuevos nacimientos, un desgaste del sistema sanitario y de pensiones: que ha ido en aumento con la crisis económica y el alto desempleo en la eurozona, que se ha traducido en un reducido número de trabajadores cotizando y un aumento de las personas con edad avanzada, demandantes de sus jubilaciones y servicios médicos. Para los políticos del eurogrupo, la respuesta para mitigar estos inconvenientes, ha sido aumentar la edad de jubilación y que ahora muchos jubilados vuelvan a trabajar a tiempo parcial.



Por otra lado, tenemos que en 2014, y por sexto año consecutivo, el mapa migratorio consolidó el giro de 180 grados que se venía produciendo desde el inicio de la crisis económica en 2008: el flujo de inmigración de ciudadanos de la Unión Europea (UE) que eligen Latinoamérica (LatAm) como destino de vida supera al de latinoamericanos que emigran a la UE, según un informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Además, si ya esto plantea una difícil situación migratoria, la UE enfrenta un serio problema de la llegada masiva de miles de inmigrantes africanos, que huyen de los conflictos en África del Norte y por tanto, entran en la UE en calidad de refugiados. Solamente en Italia, en lo que va del año 2015, han llegado más de 40 mil inmigrantes. Y mientras el Estado Islámico siga avanzando a lo largo del Norte de África (ya tiene presencia en Egipto, podría llegar a Marruecos y a regiones españolas como Ceuta y Melilla y las Islas Canarias, si no se acaba con el avance), la situación de inmigrantes exiliados no parará e ira en aumento, generando una situación insostenible para la propia UE.

El avance del EI, se consideraba en sus inicios un problema indirecto, pero mientras avanza y sigue creciendo, se está convirtiendo en un serio problema directo de la UE. No actuar con contundencia, supondrá mayores problemas en el mediano plazo.

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