La ampliación geográfica de China

China amplía su zona de defensa aérea a un área en disputa con Japón: China revela la creación de una "zona de identificación de defensa aérea", que incluye las islas Senkaku/Diaoyu, administradas por Tokio pero reclamadas por Pekín.

El objetivo: China quiere los mares de Asia.

El incidente viene a sumarse a la larga lista de roces y enfrentamientos territoriales que ha tenido China en los últimos meses con sus vecinos asiáticos, tanto en el mar de China Oriental –caso de las Senkaku/Diaoyu- como en el mar del Sur de China, zona que Pekín reclama en su práctica totalidad, frente a Filipinas, Vietnam, Brunei, Malasia y Taiwán, que también tienen reivindicaciones en estas aguas.

Barcos de China y Filipinas protagonizaron escenas de tensión en una de las áreas en disputa en abril, mientras en junio Vietnam reaccionó con furia a la decisión de Pekín de pedir ofertas para la exploración petrolífera en aguas que ambos países reclaman. Ese mismo mes, China respondió con ira cuando Hanoi adoptó una ley que sitúa las islas Spratly (llamadas Nansha por Pekín) bajo su soberanía. China afirmó, también en junio, que había elevado el estatus administrativo de este archipiélago y el de las Xisha (Paracelso) de condado a prefectura. La semana pasada, dijo a Vietnam que paralice la búsqueda unilateral de petróleo en áreas en liza en el mar del Sur de China y deje de hostigar a sus pesqueros.

El mar del Sur de China se ha convertido en uno de los mayores puntos potenciales de conflicto armado en Asia.

El otro motivo de irritación regional ha sido el mapa impreso en los nuevos pasaportes chinos, en los cuales figuran como pertenecientes a China territorios en discusión, incluidos el mar del Sur de China y regiones fronterizas con India. Nueva Delhi ha respondido con la emisión de visados sellados con su propia versión geográfica. Filipinas ha decidido no estampar su visado en el documento chino para no legitimarlo, y, a cambio, emitir una hoja separada. Taiwán está estudiando negar la entrada a los chinos que lleven el nuevo pasaporte.

El mar del Sur de China incluye algunas de las rutas de navegación más importantes del mundo y se cree que alberga importantes yacimientos de gas y petróleo.

En caso de entrar en conflicto: Estados Unidos ha asegurado que no tomará posición sobre la soberanía de las Senkaku/Diaoyu, ha pedido a ambas partes que dialoguen y ha instado a China a que mire hacia el futuro. Pero ha dejado bien claro que el grupo de islas está cubierto por un tratado de seguridad de 1960, que le obliga a acudir en ayuda de Japón si es atacado.

Cabe destacar que, las Islas Senkaku: ricas en recursos energéticos y resentimientos patrióticos:

Las islas Senkaku (llamadas Diaoyu por los chinos) fueron incorporadas como terra nullius a finales del siglo XIX a la Prefectura Okinawa y desde entonces el estado japonés ha ejercido la autoridad y control sobre las islas. Tras la Segunda Guerra Mundial, las Senkaku pasaron a ser administradas directamente por los estadounidenses, quienes ostentaron la soberanía del archipiélago de Okinawa. Sin embargo, justo antes de la devolución del archipiélago a las autoridades niponas, en 1968 un órgano de las Naciones Unidas publicó un informe que ponía al descubierto la existencia de importantes reservas de gas y petróleo alrededor de los islotes. Al cabo de pocos meses, tanto China como Taiwán reclamaron la jurisdicción territorial sobre las islas amparándose en el argumento que las islas habían pertenecido al imperio chino desde el siglo XIV.

Desde entonces China y Japón se encuentran enzarzados en una disputa sobre la soberanía de unas islas que ambos consideran fundamentales para sus intereses geopolíticos. Además de los argumentos históricos sobre la soberanía de los islotes, existe un litigio sobre la delimitación de la Zona Económica Exclusiva, una franja marítima de 200 millas marinas sobre la cual los Estados tienen derechos especiales de explotación y de uso de recursos marítimos, eso es, gas, petróleo y pesca.

Además, China empieza a reprender económicamente a los países que son críticos con sus políticas: China acosa a Noruega por el Nobel de la Paz al disidente Liu Xiaobo. La venta de salmón noruego al país asiático se desplomó hasta un 60%.

Junto a Noruega y España —ahora en el centro de la ira china por la orden de arresto contra varios antiguos dirigentes, incluido el expresidente Jiang Zemin— otros países han sufrido represalias políticas y comerciales del gigante por lo que considera afrentas. Filipinas es el ejemplo más reciente. Tras el tifón Haiyan, Pekín envió la ayuda mínima pese a la magnitud del desastre y su cercanía al lugar afectado. China hacía pagar a Manila la disputa entre ambos por varias islas en el mar del sur de China. Tras las críticas y conscientes del daño a su imagen internacional, las autoridades chinas aceptaron enviar un buque hospital con 300 camas.

Otros ejemplos: Reino Unido (en mayo del año pasado), Francia (en 2008) y Alemania (en 2007) perdieron contratos con China después de que David Cameron, Nicolas Sarkozy y Angela Merkel recibieran al Dalai Lama.

En 2010 restringió la exportación a Japón de tierras raras, esenciales para la industria japonesa, por la detención del capitán de un pesquero chino dentro del conflicto que mantienen por las islas Diaoyu/Senkaku. Corea del Norte también sufre periódicamente restricciones comerciales a la exportación de bienes de lujo y también básicos por su negativa a negociar su programa nuclear e implantar un modelo de desarrollo similar al chino. Turquía vio cómo varias negociaciones bilaterales quedaban temporalmente congeladas en 2009 después de que el primer ministro Recep Tayyip Erdogan calificase de genocidio los disturbios ocurridos en Xinjiang, donde vive la minoría musulmana uigur.

Interesting link: China librará 6 guerras en los próximos 50 años.

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