Lección del racionamiento y cultura suiza: el referéndum de la renta básica

Recientemente, el 76,9 por ciento de los votantes de los votantes han rechazado la propuesta de instaurar una renta básica para todos los residentes en el país.

Los suizos rechazan claramente en referéndum instaurar una renta básica

La propuesta incluía asignar 2.500 francos suizos mensuales (unos 2.200 euros) por adulto y 625 (570 euros) por cada menor de 18 años. Quienes rechazaban la medida, incluido el Gobierno, argumentaban que el coste sería demasiado alto para el Estado y que supondría un debilitamiento de la economía. 

Olivier, un carpintero de 26 años que trabaja en la construcción y regenta un pequeño negocio de muebles, ha explicado que ha votado 'Sí'. "Para mí sería una gran oportunidad poder centrarme en mi pasión y no ir a trabajar solo para ganarme la vida", ha apuntado.

Sin embargo, otras votantes como Meleanie ha rechazado la propuesta, que considera "un auténtico peligro". "Si la gente consigue cubrir sus necesidades básicas, la sociedad no se responsabilizaría ya de quienes no pueden gestionar la situación por sí solos", ha afirmado. En el referéndum de este domingo los suizos también han rechazado que las empresas públicas no tengan obligación de ser rentables. Además, se ha apoyado liberalizar la medicina reproductiva, acelerar el sistema de concesión de asilo y han rechazado una iniciativa "por un mercado financiero más justo".

Este es un claro ejemplo de una población con cultura y racionamiento realista. El crecimiento y el desarrollo de una nación no se sustentan de ideas no realistas y de promesas electorales (la renta básica para todos es una idea populista, no realista). Si Suiza es una economía desarrollada y con dinero como para plantearse una renta básica para todos, y su población decidió que no. ¿Qué podemos esperar de economías menos desarrolladas que este país o con una menor capacidad económica para hacer frente a tal gasto exorbitante?

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