Análisis económico América Latina 2015

Hoy traigo una serie de 5 artículos científicos que analizan la situación económica en América Latina, cada uno de ellos (que incluyen otras fuentes/bibliografía), se puede leer por separado o de manera conjunta (sin importar el orden que yo le doy). Dichos artículos, nos ofrecen así una perspectiva económica global sobre algunos de los tópicos que la región debe de hacer frente en el corto y mediano plazo.



Gastar mejor, no más: La política de gasto público en América Latina por Baoping Shang, Yulia Ustyugova y Javier Kapsoli:

Las medidas de política económica de América Latina para enfrentar la crisis financiera de 2008–09 dieron como resultado un considerable aumento del gasto público. Como no ha existido ninguna estrategia de salida para estas medidas, la expansión fiscal se ha vuelto permanente. Desde entonces, la mayoría de los países de la región no han restaurado del todo su espacio fiscal, lo que reduce su capacidad de implementar políticas fiscales contra-cíclicas para enfrentar eventuales choques adversos.

Entonces, ¿cómo pueden esos países fortalecer sus posiciones fiscales sin poner en riesgo su desarrollo y crecimiento? Un reciente estudio del FMI contribuye a analizar este problema centrándose en los seis grandes mercados emergentes de América Latina: Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay. En el trabajo se llega a la conclusión de que, si se resuelven las ineficiencias del gasto, pueden reducirse en gran medida las presiones sobre las finanzas públicas y, al mismo tiempo, crear espacios fiscales.

A fines ilustrativos, estimamos los ahorros fiscales potenciales para los seis países en caso de que pudieran alcanzar la eficiencia del gasto público de los países de mercados emergentes con mejor desempeño en educación, salud e inversión pública, y el promedio regional de eficiencia en asistencia social. Nuestros resultados indican que los ahorros fiscales podrían ser de entre 1% del PIB en Chile y 3,25% del PIB en Brasil (véase el gráfico 2).


Los resultados en términos de educación son relativamente buenos en los seis países, dados los niveles de gasto público en educación. Todo indica que Uruguay y Chile son especialmente eficientes. Perú y México son levemente ineficientes, mientras que Colombia y Brasil tienen mayor espacio para generar ganancias de eficiencia. Respecto de salud, los niveles de eficiencia superan a los de países emergentes similares, aunque se podrían lograr los mismos resultados de salud gastando significativamente menos. En materia de inversión pública, el nivel y la eficiencia varían según los países. Brasil, Chile y Uruguay, con niveles bajos de inversión pública, parecen ser relativamente eficientes. Colombia, México y Perú, en cambio, podrían lograr importantes ganancias de eficiencia. La evidencia muestra que el gasto en asistencia social de los seis países está relativamente bien focalizado, con la excepción de Colombia.


Un estudio realizado recientemente por Ricardo Hausmann y Cesar Hidalgo plantea el concepto de complejidad económica como determinante clave del crecimiento y el desarrollo a largo plazo. La idea es que la complejidad económica capta el conocimiento productivo de un país, el que se infiere a partir de la amplitud y sofisticación de los bienes que el país exporta. Las economías más complejas suelen exportar un rango más amplio de bienes, y esos bienes suelen ser más sofisticados. Dada la considerable dependencia de la exportación de materias primas en América Latina, resulta tentador pensar que la falta de diversificación y complejidad constituye un obstáculo importante para un crecimiento más fuerte.

En consonancia con la hipótesis principal de Hausmann, las economías más complejas tienen en promedio niveles de ingreso per cápita más elevados. Asimismo, los datos indican que América Latina y el Caribe son mucho menos complejos que las economías avanzadas y que las economías asiáticas recientemente industrializadas, que, cabría afirmar, constituyen los ejemplos más exitosos de convergencia económica y desarrollo de las últimas décadas. Además, en América Latina y el Caribe el grado de complejidad ha estado estancado o decreciendo desde 1970, aunque la región no luce peor que el grupo más amplio de economías emergentes.


El estudio de Hausmann y sus coautores sugiere que, en efecto, la complejidad ayuda a predecir el crecimiento del PIB per cápita a largo plazo. Hemos vuelto a analizar este tema, tomando en cuenta varias extensiones econométricas y utilizando un gran panel de más de 100 países entre 1970 y 2010. Nuestros resultados confirman la importancia de la complejidad para predecir el crecimiento a largo plazo, junto con otras variables pertinentes, como la composición demográfica, las exportaciones de materias primas y los indicadores de estabilidad macroeconómica.

Luego, aplicamos esos resultados para cuantificar las implicancias para distintos países de América Latina y el Caribe. La variación en los niveles de complejidad que se observa en la región puede dar cuenta de diferencias de casi 1 punto porcentual en el crecimiento anual del PIB per cápita. En otras palabras: si nos abstraemos de otros determinantes del crecimiento, las economías más complejas de la región (como México y Brasil) crecen cada año 1 punto porcentual más rápido que las menos complejas.

Sin embargo, los dividendos que genera la complejidad para el crecimiento pueden verse neutralizados por otras variables. Por ejemplo, cada año de inestabilidad macroeconómica puede reducir el crecimiento acumulado del PIB per cápita en 2 puntos porcentuales en el transcurso de una década. Una tasa de dependencia elevada también puede reducir considerablemente el crecimiento, lo cual resalta las implicancias de las tendencias demográficas previstas en la región para las próximas décadas.

Decisiones de política monetaria a ciegas por Francesco Grigoli, Alexander Herman, Andrew Swiston y Gabriel Di Bella:

La mayoría de los bancos centrales fijan la política monetaria en función de la información de la que disponen en ese momento sobre la situación de la economía con respecto al producto potencial y las perspectivas de la inflación. Si la expectativa es que la inflación se situará por debajo de la meta, las autoridades pueden reducir las tasas de interés para estimular el crecimiento y reactivar la inflación; y pueden hacer lo contrario para evitar el sobrecalentamiento y contener las expectativas inflacionarias en alza.

Por lo tanto, a la hora de formular la política monetaria, es esencial que los bancos centrales sepan cuál es la situación de la actividad económica con respecto a su nivel potencial, sobre todo cuando se ha fijado una meta de inflación. Brasil, Chile, Colombia, México y Perú tienen regímenes de metas de inflación, y por eso los usamos como estudios de casos.

• En primer lugar, observamos que si se usan estimaciones revisadas de la brecha del producto para emular las funciones de respuesta monetaria de los bancos centrales, las tasas de interés que fijan los bancos centrales resultan ser muy diferentes de las fijadas en tiempo real.

• En segundo lugar, estas revisiones de la brecha del producto explican casi la mitad de las desviaciones entre el nivel efectivo de inflación y la meta fijada por el banco central. Esto hace pensar que las revisiones de la brecha del producto aportan nueva información no considerada en las decisiones de política. Esto ocurre, al menos en parte, porque es difícil distinguir en tiempo real si las fluctuaciones de la actividad económica son cíclicas o si son el inicio de un cambio de la tendencia.


Los resultados ponen de manifiesto los desafíos a los que se enfrentan las autoridades cuando usan reglas de política que dependen de una evaluación de la posición cíclica de la economía para fijar el nivel de las tasas de interés. Si bien consultan un conjunto amplio de indicadores, a las autoridades les sigue siendo difícil distinguir entre fluctuaciones cíclicas y cambios en la tasa tendencial de crecimiento. De ahí que haya casos en que la política probablemente habría sido diferente si al momento de fijarla las autoridades hubieran sabido lo que saben ahora.

En adelante, la política no debería atribuir tan rápidamente todas las variaciones de la actividad económica a fluctuaciones a corto plazo; los movimientos de la tasa tendencial de de crecimiento son habituales y las autoridades tiene que adaptarse a ellos más rápidamente. También es necesario mejorar los métodos que se utilizan para evaluar en tiempo real el producto en relación con el potencial productivo. Estas medidas ayudarían a aclarar un aspecto de la formulación de la política económica que se asemeja a buscar a tientas el interruptor de la luz en una habitación a oscuras.

Por último, Ahora es el momento adecuado para emprender reformas en América Central por Lorenzo Figliuoli y Joyce Wong:


En definitiva, y como siempre he defendido y argumentado en este blog:
  • Un mayor gasto no es sinónimo de que sea eficiente y productivo, y muchos países pecan de lo primero y no de un gasto inteligente.
  • La política monetaria debería diseñarse preventivamente, y no correctiva al momento que uno ya tiene el problema encima.
  • Las reformas deben de emprenderse cuando se vive una buena situación económica y no cuando la economía ya se encuentra a pique.
Siempre será más sabio, prevenir que lamentar...

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