La historia de un perro callejero

El post de hoy les encantará a los amantes de los animales...


El otro día, pasaron en la tv un vídeo musical en vivo de Alberto Cortez, la canción era "callejero", al escucharla me di cuenta de que la historia trataba de un perro, me gustó tanto la canción que un tiempo después, me puse a buscarla por Internet, mi sorpresa fue que -en un principio- la canción de Cortes hace alusión a Fernando un perro callejero que realmente existió y a continuación les comparto fragmentos que resumen su historia:

Fernando fue un conocido perro vagabundo que vivió en la ciudad de Resistencia, provincia del Chaco, Argentina, entre la década de 1950 y principios de 1960. Se hizo conocido entre los habitantes de la ciudad por frecuentar bares y conciertos a los que concurrían músicos, artistas y políticos de la capital. 

‘Callejero’ fue un perro comunitario. Nunca tuvo dueño, fue de todos y todos lo cuidaban. Por supuesto vivía en la calle, pero era un dechado de limpieza porque los vecinos se turnaban para bañarlo. Dicen quienes le conocieron que era un animal de gustos exquisitos: acudía al cine, a los conciertos de la orquesta sinfónica local, era también asiduo al café que acogía las tertulias de intelectuales y era bien recibido en las reuniones de la alta sociedad de la zona o en los actos oficiales. Sostienen que hasta escuchaba con atención las intervenciones de los políticos y que, cuando no estaba de acuerdo, se marchaba tras proferir dos ladridos.

Todos conocían a Fernando. Todos le querían. Todos le mimaban. Todos le alimentaban con bocadillos y cafés cortados que degustaba en tacita, con más modales que muchos humanos. Cuentan que era gran aficionado a la música porque, al parecer, fue criado por un cantante. Por eso, señala la voz del pueblo que también era un crítico muy estricto con las malas interpretaciones, que denunciaba mediante aullidos.

A Fernando le pusieron dos esculturas en la ciudad: una sobre su tumba y una última de bronce frente a la Casa de Gobierno provincial.​ Finalmente, en uno de los accesos a la ciudad, puede leerse en un cartel un saludo al viajero que reza: «Bienvenido a Resistencia, ciudad de Fernando».

Sus restos fueron enterrados en la vereda de El fogón de los arrieros, un museo de la ciudad. Allí puede leerse un epitafio que dice «A Fernando, un perrito blanco que, errando por las calles de la ciudad, despertó en infinidad de corazones un hermoso sentimiento».


Aquí la versión que vi en la TV:



Para los más rockeros, acá la versión del grupo de rock argentino Attaque 77:



Letra:

Era callejero por derecho propio, 
Su filosofía de la libertad, 
Fue a ganar la suya sin atar a otro, 
Y sobre nosotros no pasa jamas. 

Aunque fue de todos, 
Nunca tuvo un dueño, 
Que condicionara su razón de ser, 
Libre como el viento, 
Era nuestro perro, 
Nuestro y de la calle, 
Que lo vio nacer.

Era callejero con el sol a cuestas, 
Fiel a su destino y a su parecer, 
Sin tener horario para hacer la siesta, 
Y rendirle cuentas al amanecer. 

Era nuestro perro por que lo criamos, 
Lo consideramos nuestra propiedad , 
Era de los niños y del viejo Pablo, 
A quien rescataba de su soledad. 

Era nuestro perro y era el personaje, 
De la puerta abierta en cualquier hogar, 
Era en nuestro barrio como del paisaje, 
El sereno cura y todos los demás.

Era nuestro perro y era la ternura, 
Que nos hace falta cada dia mas, 
Era una metáfora de la aventura, 
Que en el diccionario no se puede hallar. 

Era callejero de las cosas bellas, 
Y se fue con ella cuando se marcho, 
Se bebió de golpe todas las estrellas, 
Se quedó dormido y ya no despertó.

Nos dejó el espacio como testamento, 
Lleno de nostalgia leno de emocion, 
Vaga su recuerdo por mis sentimientos, 
Para derramarlos en esta canción.

Finalmente, aquí pueden leer más anécdotas sobre Fernando y por qué era un perro muy especial.

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