Brasil y México



México es una de las nueve águilas, los países que contribuirán en la próxima década al aumento del PIB mundial más que un promedio de economías desarrolladas. La pertenencia a este grupo viene para México más por el tamaño de partida que por un crecimiento que en los últimos años ha resultado más bajo que el de otras economías emergentes y, en particular, el de Brasil, la otra águila de Latinoamérica. Brasil tiene un PIB casi el 50% mayor que el mexicano y ha crecido en promedio en los últimos 10 años el 3,8%, aproximadamente el 1,5 más que México. Pero la mejor posición relativa de Brasil es un fenómeno reciente, hasta la primera parte de la década pasada ambas economías crecían y convergían en renta per capita con los países más ricos con periodos de ventaja relativa que se alternaban.

En dinamismo demográfico, inversión, productividad y entorno de negocios, el balance entre ambas economías muestra ventajas relevantes para México en lo que se refiere a un mayor potencial del bono demográfico o a un entorno de negocios más favorable y con mayor competitividad. Ambas economías afrontan la reducción de la informalidad, del empleo y la actividad no reglados, no sometidos al escrutinio fiscal, pero sin los derechos y facilidades que  emanan de la legalidad, como el acceso fácil al financiamiento que permite invertir. También han de afrontar el reto de la inseguridad pública, relacionado igual que la informalidad con un necesario reforzamiento del efectivo imperio de la ley. En el caso mexicano además se necesita un aumento de la recaudación impositiva y una menor dependencia de la renta petrolera.

La diferenciación positiva brasileña coincidió con la irrupción de China como importador de materias primas y exportador de manufacturas, lo que supuso a la vez un freno para México. También los años recientes han sido los del despegue de las economías emergentes y del estancamiento y la crisis en los desarrollados, lo que impactó también positivamente a Brasil y negativamente a México dada su estructura exportadora centrada en Estados Unidos. El menor impacto de ambos factores, junto con unas políticas fiscal y monetaria muy comprometidas con la estabilidad en el caso de México, lleva a un cambio de percepción de los inversores que está suponiendo mínimos históricos en las tasas mexicanas y una apreciación del tipo de cambio del peso. Esta mejora de las condiciones de financiamiento de México añadida a la fortaleza bancaria son elementos de soporte diferencial, pero han de ser reforzados con la intensificación del proceso de reformas económicas que eleve la capacidad de crecimiento y, por lo tanto, de bienestar de la población.

Ahora bien, después de leer lo anterior, pensaría uno positivamente sobre la situación económica de México en el futuro, pero yo estoy viendo indicios de "reformas" que son las que estan aplicando los PIGS en Europa, debido al alto nivel de endeudamiento que ha ido acrecentando México en los últimos años.

Es por tanto, normal empezar a ver noticias como esta: Universidades públicas piden a SHCP liberar recursos reservados, es decir, recortes a la educación universitaria.

Y otro ejemplo, que lo relacionan los políticos cuando hablan de aumentar la productividad (trabajar más por menos) según para impulsar así la competitividad del país y por tanto, generar a corto plazo un crecimiento económico significativo y alcanzar el desarrollo a largo: Trabajar y no cobrar, cada vez más habitual en Grecia.

Lo de trabajar y no cobrar, es lo que desean los políticos en España y yo ya estoy viendo los indicios en México, cuando los políticos hablan de una "Reforma Laboral".

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