jueves, 12 de marzo de 2009

España viviendo algo parecido a la crisis del 29

La aparición de los comedores sociales en España recuerda la crisis vivida en 1929 en Estados Unidos:

El Gobierno repartirá 44 millones de kilos de comida a personas necesitadas este año

En Canarias, el Gobierno repartirá comida de los supers ante la crisis

Alfonso Gonzáles jerez escribió en su columna en el Diario de Avisos lo siguiente sobre el tema:
En Chicago, durante los inviernos más duros de la Gran Depresión, Al Capone financiaba varias decenas de comedores sociales donde almorzaron y cenaron cientos de miles de personas entre 1928 y 1932. En una entrevista periodística, Capone fue muy concluyente: "Tenemos que mantenernos unidos. La gente como nosotros tiene que rascarse el bolsillo, si queremos que sobreviva alguien. No podemos esperar que actúe el Congreso ni el señor Hoover, ni nadie. Tenemos que contribuir a llenar las barrigas y mantener los cuerpos calientes. Si no lo hacemos, se acabó nuestra forma de vida. El bolchevismo llama a nuestras puertas. No podemos permitirle que entre". En columnas y comentarios radiofónicos sobre el propósito del Gobierno autónomo de distribuir productos alimenticios entre la población en colaboración con las cadenas de supermercados se puede detectar una suerte de estupefacción más o menos irritada, escandalizada, indignada incluso. Excluyo los que califican el proyecto gubernamental como una exhibición degradante de caridad cristiana. Unos y otros se me antojan asombrosamente desinformados. Ya son varios miles los isleños que comen cada día gracias a comedores municipales o iniciativas de organizaciones no gubernamentales. Y lo mismo ocurre en Madrid, en Barcelona o en Sevilla. En situaciones como la presente -que se agravará en los próximos meses- debe potenciarse e incluso innovarse en materia de políticas asistenciales. Lo que ocurre es que el Gobierno se ha equivocado y en ese error queda patente la aterradora improvisación con la que se está enfrentando a una crisis económica de efectos destructivos en la cohesión social en Canarias. Desde hace medio año, al menos, el Gobierno de Canarias debería haber concertado con cabildos y ayuntamientos, sin obviar la experiencia y capacidad de las ONG, un dispositivo asistencial que sostenga organizativa y financieramente una red de comedores sociales en todo el Archipiélago, maximizando los recursos presupuestarios disponibles y articulando bancos de alimentos con las debidas garantías médicas y sanitarias. No estamos para ocurrencias bien intencionadas. Esta catástrofe no las tolera. Aquí sobra la obscenidad de cualquier protagonismo político o institucional. A las familias hambrientas -como ocurría en Chicago- les da lo mismo quien sirva la mesa.

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