Los nuevos planteamientos en los Bancos Centrales


Hace unos días nos enterábamos que Mark Carney será el primer extranjero que dirija el Banco de Inglaterra, el gobernador del Banco de Canadá aceptó el cargo tras una subida de sueldo y una duración del mandato más corta. Estudió en Oxford, trabajó para Goldman Sachs y su mujer es inglesa, por lo cual puede optar a la doble nacionalidad para ejercer el cargo.

Por otra parte, y relacionado con los Bancos Centrales en el mundo, en Reinventar el banco central, nos señala que: La economía japonesa no acaba de dejar atrás la crisis financiera que sufrió a comienzos de los años noventa y que ha sumido al país en una espiral deflacionista. Abe ha presentado un plan de reformas económicas donde incluye una profunda reforma del banco central (BoJ, por sus siglas en inglés) que, entre otras cuestiones, aboga por limitar la independencia del banco central. Es decir, primeramente se busca el Banco Central de Japón tenga autonomía.

El siguiente aspecto sería fijar un objetivo de una inflación del 2%. Pero la profundidad y la duración de la actual crisis financiera han dejado atrás muchos de los postulados tradicionales de los bancos centrales, y la ortodoxia en la política monetaria es una de ellas. La inflación ha dejado de ser un tabú y cada día son más los banqueros centrales que apuestan por permitir un nivel de precios más elevado y buscar referencias alternativas a la inflación para fijar los tipos. En estos momentos el Banco de Japón es el único, entre los bancos centrales de los países desarrollados, que tiene tipos de interés reales positivos, pese a que los tipos de interés de referencia se sitúan en el 0,1%.

Richard Koo, el economista jefe de Nomura, se mostraba en un reciente informe muy crítico con ese cambio de política. En su opinión, si el banco central proporciona liquidez hasta que la inflación empiece a crecer, como propone Abe, eso puede provocar una debacle en el mercado de bonos, un riesgo especialmente grave en el caso de Japón, cuya deuda pública supera el 200% del PIB.


Esta semana la Reserva Federal de Estados Unidos oficializaba su cambio de objetivos de política monetaria y fijaba la tasa de desempleo como principal referencia de sus decisiones sobre los tipos de interés a medio plazo, al tiempo que elevaba el objetivo de inflación de referencia para la entidad del 2% al 2,5%.

En un mundo en el que el desempleo lleva tiempo lejos de lo que los expertos consideran la tasa natural y en el que el desendeudamiento sigue siendo la principal tarea pendiente de muchas economías, la necesidad de impulsar el crecimiento es mucho mayor que el temor a superar la tasa de inflación del 2%. Sin ir más lejos, el gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, reconocía en un reciente discurso que “puede haber circunstancias en las que se justifica abandonar por un tiempo el objetivo de inflación con el objetivo de moderar el riesgo de crisis financiera”.

"Nadie sabe qué riesgos conllevan las actuales políticas no convencionales"

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