Riesgo geopolítico y planificación de escenarios: dos lecturas imprescindibles para entender el nuevo orden mundial


Pasada la crisis del COVID, vino una etapa inflacionista, y cuando estábamos ya puestos en el camino de la recuperación económica mundial, ¡ZAZ! aparece Trump 2.0 y sacude el tablero del comercio mundial desatando una guerra arancelaria entre EE.UU. versus el mundo. Por si eso no fuera poco, inicia una guerra contra Irán que lleva al cierre del estrecho de Ormuz desestabilizando aún más las vías marítimas del comercio internacional (para saber más léase: De la recuperación al riesgo geopolítico: cómo la crisis en Ormuz revirtió el ciclo post‑COVID).

Ante un escenario que previsiblemente se prolongará mientras Donald Trump permanezca en el poder, comprender el riesgo geopolítico y desarrollar una adecuada planificación de escenarios se convierte en un elemento estratégico para anticipar riesgos y responder a un entorno cada vez más incierto. Es por ello, que en el post del día de hoy les traigo dos artículos sobre geopolítica, el primero del BIS sobre el riesgo geopolítico, y el segundo, de McKinsey sobre la planificación de escenarios geopolíticos.

En el documento de trabajo del BIS, se analizó cómo los riesgos geopolíticos afectan las primas de riesgo soberano para las economías de mercados emergentes. Los autores encontraron que:
  • Los riesgos geopolíticos elevan las primas de riesgo soberano: un aumento en el riesgo geopolítico incrementa tanto los diferenciales SCDS como los EMBI. Los diferenciales SCDS responden con mayor intensidad debido a su mayor liquidez y su uso para cobertura.
  • Las amenazas tienen mayor peso que los eventos: los riesgos anticipados, como las advertencias de conflicto, tienen un impacto mayor y más duradero en las primas de riesgo soberano que los eventos materializados. Esto demuestra que los mercados de bonos reaccionan a los riesgos con anticipación.
  • Las condiciones macrofinancieras amplifican los efectos: los riesgos geopolíticos tienen un mayor impacto durante períodos de mayor tensión financiera, empeoramiento de la relación real de intercambio de materias primas para las economías emergentes importadoras netas y mayor correlación entre el riesgo soberano y el mercado. Por ejemplo, tras el inicio del conflicto entre Rusia y Ucrania, los riesgos geopolíticos tuvieron un mayor efecto en los diferenciales SCDS y EMBI.
Estos hallazgos resaltan la necesidad de que los gobiernos y los inversores supervisen conjuntamente los riesgos geopolíticos y las condiciones macrofinancieras. Esto les ayudaría a gestionar mejor los costos de endeudamiento y el riesgo soberano.

Por su parte, en el artículo de McKinsey se explica cómo seleccionar y aplicar cinco instrumentos de prospectiva estratégica:
  1. Análisis de horizontes: recopilación de perspectivas internas y externas para crear una comprensión básica del contexto geopolítico.
  2. Planificación de escenarios: desarrollo de una gama de posibles escenarios basados ​​en eventos, sus resultados e implicaciones para decisiones estratégicas y tácticas críticas.
  3. Planificación de contingencias: creación de manuales de respuesta a crisis que ayudan a los líderes a sopesar numerosos factores y determinar acciones.
  4. Simulaciones: simulación de escenarios que ponen a prueba a los equipos de liderazgo bajo presión para tomar decisiones en tiempo real.
  5. Ejercicios de mesa: simulación de escenarios con equipos adversarios (rojo y azul) para desafiar las suposiciones de los líderes.
En un entorno donde la geopolítica es un factor determinante para la economía y los mercados, anticipar escenarios resulta ser una ventaja estratégica. Comprender estos riesgos permite a los gobiernos, empresas e inversores tomar decisiones más resilientes frente a un futuro cada vez más incierto.

Hasta aquí el post del día de hoy y recuerda que puedes seguirme en X y mantenerte informado de lo último de ciencia, tecnología e innovación en el mundo de la economía y las finanzas.

¡Hasta la próxima!

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