jueves, 26 de febrero de 2015

La anti-ética e inmoralidad de un buen negocio (extracto de Las uvas de la ira de John Steinbeck)

Una familia de campesinos, después de ser echados de sus tierras por el banco, se dirigen a California con la ilusión de encontrar trabajo y una vida mejor, mientras van recorriendo la ruta 66 en Estados Unidos, estos son algunos fragmentos del capítulo que narra el viaje:

Capítulo XII

¿Y qué te crees que es un vendedor? Como él mismo dice, no trabaja por placer. Así son los negocios. ¿Cómo pensabas que era? Cada uno tiene que... ¿Has visto ese anuncio en la carretera? Servicios del club. ¿El sábado fiesta en el hotel Colmado? Bienvenido, hermano. Eso es un club. Un tipo que yo conocía solía contar una historia, decía: cuando yo era pequeño mi viejo me dio una novilla por el ronzal y me dijo que la llevara y que le hicieran un buen servicio. Yo lo hice y, desde entonces, cada vez que oigo a un hombre de negocios hablar de servicios me pregunto a quién están jodiendo. Uno que hace negocios tiene que mentir y engañar, pero él lo llama de otra manera. Eso es lo importante. Si tú vas y robas el neumático, resulta que eres un ladrón, pero él intentó robarte cuatro dólares por un neumático reventado. A eso lo llaman hacer un buen negocio.

Y aquí tienen una historia que apenas se puede creer, pero es cierta, y es divertida y hermosa. Eran una familia de doce personas, que se vieron obligados a marcharse de sus tierras. No tenían coche. Construyeron un remolque a base de chatarra y lo cargaron con sus pertenencias. Lo arrastraron hasta la orilla de la carretera 66 y esperaron. Y al poco tiempo los recogió un coche. Cinco de ellos viajaron en el coche y siete en el remolque, además del perro. Llegaron a California en dos saltos. El dueño del coche les dio de comer en el viaje. Es una historia cierta. Pero, ¿cómo se puede tener tanto valor y una fe semejante en los miembros de la propia especie? Son muy pocas las cosas que podrían enseñar a tener una fe tan grande.

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