La computación cuántica ya no es futuro: es preparación estratégica y trae oportunidades y riesgos que no puedes ignorar

Iniciativas cuánticas a nivel mundial 2026
Fuente: QURECA

McKinsey acaba de publicar dos artículos que, leídos juntos, ofrecen una imagen completa del momento que vive la computación cuántica: uno optimista sobre su potencial comercial, y otro con un aviso urgente sobre los riesgos que ya se están materializando.

El punto de inflexión comercial

La computación cuántica ya no es solo una tecnología emergente. Más de 300 organizaciones —entre ellas Airbus, JPMorgan Chase y Liberty Mutual— están colaborando activamente con empresas de tecnología cuántica para resolver retos de negocio reales. Según el Quantum Technology Monitor 2026 de McKinsey, la computación cuántica podría generar hasta 2,7 billones de dólares en valor económico mundial para 2035, y las empresas del sector ya superaron los 1.000 millones de dólares en ingresos en 2025, con proyecciones de hasta 4.400 millones para 2028.

La inversión también habla por sí sola: en 2025, la inversión en startups de tecnología cuántica alcanzó los 12.600 millones de dólares, 6,3 veces más que en 2024, con el 90% dirigido a computación cuántica. Los sectores con mayor tracción son química y ciencias de la vida, logística y transporte, y servicios financieros.

Pero hay una amenaza silenciosa: el Q-Day

El segundo artículo lanza una alerta que merece atención inmediata. El Q-Day es el punto en el que los ordenadores cuánticos podrían vulnerar los mecanismos criptográficos que sustentan la confianza digital. Muchos expertos estiman que podría llegar en la década de 2030 o antes.

El problema es que la mayoría de las organizaciones no están preparadas. Más del 90% de las empresas globales aún carece de una hoja de ruta para hacer frente a las amenazas de ciberseguridad cuántica. Y el riesgo no es sólo futuro: los actores maliciosos ya pueden recopilar datos cifrados hoy para descifrarlos más adelante, cuando las capacidades cuánticas maduren, poniendo en riesgo registros de salud, secretos comerciales y contratos a largo plazo.

McKinsey identifica tres movimientos clave para construir resiliencia cuántica: evaluar y priorizar los activos más expuestos, rediseñar la arquitectura para ganar agilidad criptográfica, y elevar la preparación cuántica a una prioridad de liderazgo —no solo de los equipos técnicos.

En definitiva, la computación cuántica presenta dos caras simultáneas: una oportunidad competitiva enorme para quienes actúen ahora, y un riesgo sistémico creciente para quienes esperen. El coste de la inacción se está acumulando, y la ventana para prepararse es más estrecha de lo que parece.

Cómo citar esta entrada del Blog:

Zorrilla-Salgador, J.P. (2026). La computación cuántica ya no es futuro: es preparación estratégica y trae oportunidades y riesgos que no puedes ignorar. Blog El Analista Económico-Financiero, 13/05/2026. Recuperado de [link post]

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