miércoles, 9 de diciembre de 2015

España: la realidad frente a las promesas políticas

En España, el 20 de diciembre se celebraran elecciones generales y ya han empezado las promesas políticas, entre que van a emprender ayudas sociales y crear empleo, todos siempre afirman que bajarán los impuestos.

Todos los ciudadanos sabemos de antemano, que son promesas electorales, y que el candidato ganador luego dirá simplemente, que dada la situación o las condiciones económicas, no le han permitido cumplir con lo intencionalmente prometido.

El pasado 28 de noviembre de 2015, el candidato a la presidencia de España por el PSOE, Pedro Sánchez, me ha sorprendido diciendo una verdad: "No creáis a los que digan que bajarán impuestos, no va a ser posible".

El candidato, ha optado por una estrategia de una campaña "honesta", y espero que los que lean esto, sean conscientes, que existen unas directrices marcadas por la Unión Europea, y España no las está cumpliendo, quedan todavía muchas reformas y objetivos pendientes por cumplir.

Y las expectativas reales para España no son las que les quieren hacer creer, ni España es la locomotora del crecimiento económico de Europa (una cosa es tener una tasa de crecimiento superior a la media con respecto al año anterior, que la economía española sea la que sacará a flote a la UE, tan simple que España es un país de tecnología media y con una tasa de desempleo del 21,6%, y Alemania es un país de tecnología alta con un desempleo del 4,5%).

En el siguiente mapa, elaborado por la Comisión Europea a través del Eurostat, con datos de septiembre de 2015, se muestran las expectativas racionales para la situación económica por países europeos para los próximos 12 meses, y España aparece claramente en rojo, lo que significa que las expectativas de la situación económica para España en los próximos 12 meses son malas y pesimistas.

Los políticos deberían de dejar de usar los viejos trucos demagogicos y centrarse en presentar un plan con las medidas económicas "reales", con indicadores y por objetivos, centradas en la reducción constante del desempleo por etapas, una estrategia alcanzable, acorde y en consonancia con las directrices europeas y no un programa electoral que se pacta con los partidos y que busca evadir o pedir tiempo con lo comprometido con Europa.

Un proyecto nacional, donde la inversión pública tenga unos claros objetivos a corto, mediano y largo plazo, con un efecto multiplicador real, por cada euro que invierte el Estado, se retribuirá en 2 o más en la economía nacional.

Y no: "vamos a gastar tantos miles de euros, contratar tantas personas, por tantos meses, y cuando se acabó el dinero, todas esas personas vuelven a la cola del paro" y el gasto público ha sido dinero no productivo tirado a la basura. Muchos políticos se creen que un fondo disponible de una partida pública, si se destina en ayudas o contratos, solucionan el problema. Mientras dura el flujo de dinero si, pero cuando se termina volvemos a lo mismo y es el cuento del nunca acabar de las ayudas en España.

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